¿Sangre en las heces? Puede tratarse de divertículos.

Las mujeres y personas de la tercera edad son más propensas a sufrir de esta enfermedad.

¿Sabía usted que el sedentarismo, la baja ingesta de fibras y el estreñimiento debilitan las paredes del colon, haciéndolo más propenso a la formación de bolsas en este órgano? Pues sí, debido a esto y a otros factores, aparecen los llamados divertículos, unas hernias (o herniaciones) que con el tiempo pueden llegar a sangrar y causar molestias durante la digestión.

Por lo general, la parte más afectada es el colon descendente o sigmoide (llamado así por su forma de S), en donde las heces tienden a estancarse, llegando a provocar otra anomalía: la diverticulitis (o inflamación de las capas que forman el divertículo).

Descubiertos por casualidad

Si bien es cierto, la mayoría de los pacientes con divertículos son asintomáticos (no presentan síntomas entre el 70% y 80% de los casos), éstos pueden llegar a provocar complicaciones (en un 20% al 30% de los pacientes).

De acuerdo a la Dra. Raquel del Valle, gastroenteróloga del Instituto Ecuatoriano de Enfermedades Digestivas (IECED), suelen ser descubiertos por casualidad durante chequeos de rutina. “Hemos visto a muchos pacientes que se realizan una colonoscopia como método de prevención por la edad (después de los 40 años), y descubrimos que la mayoría tienen divertículos”, afirma.

¿Cómo detectarlos?

Existen varios métodos para detectarlos. El método más efectivo es la endoscopia baja o colonoscopia, un procedimiento mínimamente invasivo, que explora el colon o intestino grueso, con un endoscopio que se introduce por el ano, mientras el paciente está anestesiado para no sentir dolor o molestia alguna durante el estudio.

Otras formas de diagnóstico se dan a través de la tomografía, la resonancia magnética y con una radiografía de colon o enema baritado. Este último, que suele ser el más común, permite ver el órgano por fuera y observar la presencia de ‘saquitos’ que bordean el colon, en especial en el sector del sigmoide (*ver imagen).

Vista del colon a través de un Enema baritado o radiografía del colon.

Vista del colon a través de una colonoscopía. 

Las complicaciones más comunes en la diverticulitis se dan en los casos leves, que pueden ser tratados tomando antibióticos orales.

 

Por otro lado, en los casos más graves, se requiere hospitalización, para darle al paciente antibióticos por vía intravenosa y controlar la enfermedad de manera más oportuna. Otro tratamiento factible para esta afección es la cirugía, pero esta se reserva para los pacientes con poca o nula respuesta a los medicamentos y con perforaciones de colon o abscesos. 

A aquellas personas que son operadas y se les retira la parte afectada del colon, deben continuar con una dieta y cuidados especiales, para evitar que se presente en otras partes del órgano. “La ingesta de fibras juega un papel importante para evitar los divertículos, pero siempre debe ser acompañado con el consumo de agua, ya que si solamente se come fibras, pero no se toma agua, las heces se endurecen, y se compactan, ocasionando estreñimiento, aumentando la presión en el colon y colaborando a la creación de los divertículos”, afirma Del Valle.

Los más propensos

La edad avanzada y el sexo son factores importantes para la aparición de divertículos. Es así que, el 65% de los adultos mayores que bordean los 80 años de edad son más propensos a sufrirla. Del 40% restante, el 30% se concentra en personas de 60 años y el 5% en pacientes que llegan a las cuatro décadas.

Si de género se trata, las mujeres son las más afectadas, debido a que tienden a sufrir más de constipación o estreñimiento.

De acuerdo a datos del Instituto Ecuatoriano de Enfermedades Digestivas (IECED), en el 2017 se realizaron 1037 colonoscopias, de las cuales 301 pacientes presentaron divertículos.

Complicaciones

Cuando los divertículos se inflaman o infectan, pueden ocasionar problemas mayores como la ya mencionada diverticulitis (inflamación de los divertículos), así como también la perforación del colon, sangrado digestivo, fistulas colovesicales y abscesos abdominales.

Un signo de alerta sobre de la inflamación de estos ’saquitos’, es cuando hay dolor arriba de la pelvis (en la fosa iliar izquierda), justo donde se ubica el colon sigmoide. Y si la inflamación persiste, se fortalece y no cesa, el paciente presentará además fiebre, escalofríos, náuseas, vomito, estreñimiento y molestias urinarias. Este último síntoma, es provocado por la inflamación, que contamina órganos cercanos como la vejiga.

Al no ser tratada a tiempo, se rompe las paredes del colon, inflamando las membranas que cubren los órganos del abdomen y, como consecuencia, produciendo una peritonitis. Esto hará que la persona tenga un sangrado digestivo mezclado con heces.

Si el proceso continúa sin ser tratado, se romperán las paredes del colon, impulsando la formación de fistulas colovesicales. Es decir, se interconecta el colon y la vejiga, provocando que el paciente orine heces, lo que se conoce como fecaluria, un síntoma más frecuente en mujeres que en hombres.

Se puede apreciar las pequeñas comunicaciones entre el colon y la vejiga (fistulas colovesicales).

Sin embargo, para evitar llegar a estos niveles, es importante recordar que “esta y toda enfermedad del tracto digestivo puede ser tratada a tiempo, con los debidos chequeos de rutina con su médico de cabecera, así no exista ningún síntoma”, resalta el Dr. Carlos Robles- Medranda, director del IECED.